• Pero también de este pueblo y mucho menos conocido, es el caso de Cristobalito de Azcoitia, quien llegó a adquirir fama como San Cristobalito. Aunque nacido en Consuegra, a mediados del siglo XVII, al poco tiempo sus padres se fueron a vivir a Villar del Águila, de donde era natural su padre Simón Azcoitia. Allí se le empezaron a manifestar una serie de poderes curativos (¿serán las fuerzas telúricas del lugar?) y facultades especiales que convencieron a los padres en llevar al niño prodigio a Madrid para que fuera conocido por los Reyes. En el camino hizo varias sanciones milagrosas, y al llegar a la corte fue recibido por el infante Baltasar Carlos, quien aunque fuera santiguado por Cristobalito, falleció a los dos años.

  • Tampoco con la reina tuvo mucho éxito, la que recibió sus imposiciones de manos y oraciones, a pesar de lo cual murió ese mismo año.

  • A pesar de estos fracasos circunstanciales, consiguió otros éxitos notables lo que hizo que se generara alrededor de él una aureola de sanador siendo requerido en todos los ambientes de la época.

  • Llegó un punto en el que la Inquisición intervino haciendo interrogatorio a sus padres, siendo apercibidos de que de continuar con esas actividades serían penados. Lo cierto es que regresó de nuevo a Villar del Águila entre una apoteosis mezcla de veneración y superstición, perdiéndose ya su pista.